¿Quienes son los buenos en este país?. ¿Los que huyen despavoridos y cansados de tanta violencia, de falta de empleo, de ausencia de oportunidades y buscan refugio mediante la modalidad de asilo político en cualquier país.? O acaso los buenos son ¿los que se quedan en Colombia con la esperanza puesta en el cambio, los que madrugan con el deseo de encontrar más y mejores opciones de vida, los que aspiran a la casa de vivienda popular, los que esperan el sí que da el sector financiero este día, o sencillamente los que vamos a marchar pidiéndole a la Farc no más secuestros y liberación inmediata de los rehenes.
Buenos son ¿Chávez, Piedad, Moncayo y ahora Consuelo?. Buenos acaso son ¿Uribe, Santos, Alicia Arango, Lina, Juan Lozano y los demás?
Por que objetivamente, si tuviera un hijo, mi padre, mi madre, mi hermano, o cualquier familiar secuestrado, iría a donde fuera por lograr su liberación. Me negaría a la intransigencia, me espantaría la prepotencia,me refugiaría no solo en las oraciones y la fé, sino que también pediría accción rápida e inmediata, para que él pudiera volver a mis brazos. Y no propiamente para estrecharlo yerto y frío.
Ojalá la movilización de hoy, cumpla el objetivo para la cual se planteó. Para que nos demos cuenta que somos muchos más que aquellos que están dentro de la selva, esperando colocar las minas, atalayando a las víctimas, sufriendo frío, hambres y necesidades, buscando un ideal tergiversado, o muchas veces ni siquiera entendido.
Somos muchos más los que estamos ausentes del poder, los que diariamente debemos buscar el dinero para pagar la Universidad, el Colegio, la cuota de la Corporación, el crédito del vehículo, salud, los servicios y las tarjetas de crédito con las compras de navidad diferidas a un año.
Somos muchos más, esa franja poblacional, trabajadora independiente, que deseosos de tener empresa pagamos impuestos, corremos para ser puntuales en la presentación de una propuesta, superamos los cuarenta años y ya somos demasiado costosos para que se nos ofrezca un empleo, integramos el voto de opinión, vivimos en la capital, añorando al pueblo que nos vió nacer, fortalecemos competitivamente a nuestros hijos, y no devengamos salarios del Estado.
El día de hoy debe servir también para reflexionar por la humildad, para no asociar paciencia con egocentrismo,para no cazar peleas con vecinos, para buscar el verdadero sentido de la "patria", todos libres, todos con oportunidades, todos con necesidades satisfechas, la gratuidad y excelencia de la educación, la salud.
Yo hoy haré lo que dice el Chapulín Colorado "Síganme los buenos". Haré presencia en la marcha, sacudiré la bandera de la libertad, entonaré con voz fuerte el himno de Colombia, y sin distinguir buenos ni malos repetiré la frase célebre de Caryle: "Verdaderamente triunfa quien por la nobleza de su ejemplo contribuye al mejoramiento de la Vida Humana".
Colombia no tiene buenos ni malos. Debemos ser uno solo marchando por nosotros mismos, por nuestros hijos, por las oportunidades, por la derecha, por la izquierda, por el frente, por los costados, por los pobres, por los ricos, por los gobernantes, por los oprimidos, por los tristes, por los enfermos, POR COLOMBIA ENTERA.
Buenos son ¿Chávez, Piedad, Moncayo y ahora Consuelo?. Buenos acaso son ¿Uribe, Santos, Alicia Arango, Lina, Juan Lozano y los demás?
Por que objetivamente, si tuviera un hijo, mi padre, mi madre, mi hermano, o cualquier familiar secuestrado, iría a donde fuera por lograr su liberación. Me negaría a la intransigencia, me espantaría la prepotencia,me refugiaría no solo en las oraciones y la fé, sino que también pediría accción rápida e inmediata, para que él pudiera volver a mis brazos. Y no propiamente para estrecharlo yerto y frío.
Ojalá la movilización de hoy, cumpla el objetivo para la cual se planteó. Para que nos demos cuenta que somos muchos más que aquellos que están dentro de la selva, esperando colocar las minas, atalayando a las víctimas, sufriendo frío, hambres y necesidades, buscando un ideal tergiversado, o muchas veces ni siquiera entendido.
Somos muchos más los que estamos ausentes del poder, los que diariamente debemos buscar el dinero para pagar la Universidad, el Colegio, la cuota de la Corporación, el crédito del vehículo, salud, los servicios y las tarjetas de crédito con las compras de navidad diferidas a un año.
Somos muchos más, esa franja poblacional, trabajadora independiente, que deseosos de tener empresa pagamos impuestos, corremos para ser puntuales en la presentación de una propuesta, superamos los cuarenta años y ya somos demasiado costosos para que se nos ofrezca un empleo, integramos el voto de opinión, vivimos en la capital, añorando al pueblo que nos vió nacer, fortalecemos competitivamente a nuestros hijos, y no devengamos salarios del Estado.
El día de hoy debe servir también para reflexionar por la humildad, para no asociar paciencia con egocentrismo,para no cazar peleas con vecinos, para buscar el verdadero sentido de la "patria", todos libres, todos con oportunidades, todos con necesidades satisfechas, la gratuidad y excelencia de la educación, la salud.
Yo hoy haré lo que dice el Chapulín Colorado "Síganme los buenos". Haré presencia en la marcha, sacudiré la bandera de la libertad, entonaré con voz fuerte el himno de Colombia, y sin distinguir buenos ni malos repetiré la frase célebre de Caryle: "Verdaderamente triunfa quien por la nobleza de su ejemplo contribuye al mejoramiento de la Vida Humana".
Colombia no tiene buenos ni malos. Debemos ser uno solo marchando por nosotros mismos, por nuestros hijos, por las oportunidades, por la derecha, por la izquierda, por el frente, por los costados, por los pobres, por los ricos, por los gobernantes, por los oprimidos, por los tristes, por los enfermos, POR COLOMBIA ENTERA.