Qué orgullo ser colombiano. Qué orgullo lo que pasó ayer en Colombia y en el mundo. En una sola voz nos unimos para gritar "NO MÁS FARC". No más asesinatos.
Mi ubicación fue en la Calle 72 con carrera séptima de la ciudad de Bogotá. No puedo describir la multitud que acompañó ese punto de encuentro, ni la emoción al entonar el himno nacional.
El sol también se unió a la marcha. Era un día despejado, sin frío, con la temperatura adecuada para lucir la camiseta blanca, para llevar la bandera de Colombia, para sostener el pito, y para elevar oraciones.
Cuando llegó el Canciller Araújo fue aúnmayor la emoción.
Su camiseta lo decía todo. En ella se reconocía que había sido víctima del secuestro. Durante su tiempo de permanencia obligado,perdió a su esposa, sus hijos mantuvieron la esperanza de que regresara vivo, pero el amor de pareja sucumbió ante la soledad.
Él estuvo retenido en los Montes de María, un pareje agreste, montañoso e ideal para el escondite de los fascinerosos. Es el tránsito obligatorio cuando se viaja hacia Magangué o Sincelejo. Es una de las zonas más calientes del país.
Afortunadamente, salió ileso de esa prueba que enfrentó con valor civil pero en la que tuvo suerte, muchísima suerte. No quiero ni siquiera pensar si el resultado de esa fuga, hubiera sido negativo, es decir si hubiera vuelto a caer en manos de sus captores.
Gracias a Dios por él.
Mi pregunta durante todo el día de ayer fue ¿Qué pensarán Marulanda, Raúl Reyes, los del medio, los de abajo, los guerrilleros del común, al ver tanto y tanto rechazo?
¿Qué pensarán Chávez y Piedad Córdoba?
Hasta donde es productiva enmateria de paz una marcha como la de ayer. Una sola cosa quedó claro que no hay "indiferencia de los buenos".
Qué todos por unas horas recordamos a los que están en la selva. Qué Colombia tiene la mejor gente del mundo. Qué somos sensibles aún a pesar de tanto y tanto dolor.
Vale la pena recordar el disco Soy Colombiano
"a mi toquenme un bambuco
de esos que salen del alma,
de los que a mi me arrullaban
cuando apenas decia mama"
Mi ubicación fue en la Calle 72 con carrera séptima de la ciudad de Bogotá. No puedo describir la multitud que acompañó ese punto de encuentro, ni la emoción al entonar el himno nacional.
El sol también se unió a la marcha. Era un día despejado, sin frío, con la temperatura adecuada para lucir la camiseta blanca, para llevar la bandera de Colombia, para sostener el pito, y para elevar oraciones.
Cuando llegó el Canciller Araújo fue aúnmayor la emoción.
Su camiseta lo decía todo. En ella se reconocía que había sido víctima del secuestro. Durante su tiempo de permanencia obligado,perdió a su esposa, sus hijos mantuvieron la esperanza de que regresara vivo, pero el amor de pareja sucumbió ante la soledad.
Él estuvo retenido en los Montes de María, un pareje agreste, montañoso e ideal para el escondite de los fascinerosos. Es el tránsito obligatorio cuando se viaja hacia Magangué o Sincelejo. Es una de las zonas más calientes del país.
Afortunadamente, salió ileso de esa prueba que enfrentó con valor civil pero en la que tuvo suerte, muchísima suerte. No quiero ni siquiera pensar si el resultado de esa fuga, hubiera sido negativo, es decir si hubiera vuelto a caer en manos de sus captores.
Gracias a Dios por él.
Mi pregunta durante todo el día de ayer fue ¿Qué pensarán Marulanda, Raúl Reyes, los del medio, los de abajo, los guerrilleros del común, al ver tanto y tanto rechazo?
¿Qué pensarán Chávez y Piedad Córdoba?
Hasta donde es productiva enmateria de paz una marcha como la de ayer. Una sola cosa quedó claro que no hay "indiferencia de los buenos".
Qué todos por unas horas recordamos a los que están en la selva. Qué Colombia tiene la mejor gente del mundo. Qué somos sensibles aún a pesar de tanto y tanto dolor.
Vale la pena recordar el disco Soy Colombiano
"a mi toquenme un bambuco
de esos que salen del alma,
de los que a mi me arrullaban
cuando apenas decia mama"